Ayer dejé mi ciudad para comenzar mi viaje por el Sudeste Asiático. Pero la primera parada, lejos de esos parajes exóticos y desconocidos para mi, ha sido Cuenca, la ciudad donde crecí.
Me encanta visitarla y perderme por sus callejuelas siempre que tengo ocasión. Subir al Barrio del Castillo y contemplar sus imponentes hoces. Me encanta en otoño, con sus colores amarillos, ocres y verdes mecidos por el viento. Me gusta en primavera, cuando el sol inunda los valles de los ríos y la brisa acaricia la piel. Pero no es menos hermosa en invierno, coronada de blanco tras una gran nevada. Me gusta de día y me maravilla de noche, con su iluminación bañando los riscos suspendidos en la oscuridad, y la luz tenue de las farolas alumbrando los callejones. Y es que, el espectáculo que ofrece esta ciudad en algunas terrazas nocturnas de la parte antigua, es único.
En fin, me pregunto si otra gente tendrá las mismas sensaciones que yo al visitar su ciudad natal.

Decidí entrar en un par de tiendas de souvenirs, ya que, si bien siempre las visitamos cuando viajamos, pocas veces vamos a las de nuestra propia ciudad. En la mayoría de los casos no nos perdemos nada, pues todas tienen lo mismo: las tazas, las camisetas con diseños idénticos, los vasos de chupito… todos con la marca “made in China”. Pues tengo que decir que las que he visto hoy me han sorprendido. A parte de las muestras gastronómicas que me esperaba encontrar (resolí, alajú, morteruelo…) había cientos de piezas de cerámica originales y variopintas que me recordaron algo que había olvidado con el paso de los años: que la cerámica de Cuenca es un arte autóctono y sublime. Me teletransporté en el tiempo a mi infancia, cuando nos llevaban de excursión a la Alfarería Pedro Mercedes y hacíamos talleres de moldeado de arcilla por las tardes. Son tiernos recuerdos del pasado, para comenzar una historia sobre el presente.

A mi también me trae recuerdos de tu infancia.
ResponderEliminarY estoy de acuerdo contigo en que Cuenca es mágica de día y de noche, en cualquier estación del año.
Sigue viajando y contando.
Es