miércoles, 20 de julio de 2016

Un pedacito del norte de Tailandia

En el Poopoopaper Park (donde reciclan la boñiga de elefantes para hacer papel)
Tras nuestra toma de contacto en Bangkok, volamos a Chiang Mai, visita obligada para cualquier mochilero que pase por el norte del país. Sin ser una ciudad demasiado grande, vive del turismo, y por ello sus calles están plagadas de posadas, hoteles y puestos ambulantes de comida.
Una de sus grandes atracciones es el mercado nocturno que inunda el centro de la ciudad los fines de semana, en el que puedes encontrar artesanía, ropa y por supuesto, toda la variedad culinaria de la zona en formato “para llevar”. Nosotros lo recorrimos en una tarde de llovizna; sin calor ni aglomeraciones de turistas. Una de las ventajas de viajar en época de lluvias.
Otro de los grandes atractivos turísticos de esta zona son los paseos y espectáculos con elefantes. Y lo que mucha gente no sabe es el horror que hay detrás de este negocio tan lucrativo (y en auge debido al aumento del turismo en Tailandia): caza furtiva para conseguir ejemplares nuevos, horas extremas de trabajo sin tiempo suficiente para comer o beber, y lo peor de todo, el adiestramiento cruel al que se tienen que someter para doblegarse al control humano. La técnica se llama “Phajaan”, y os animo a buscarla en la web, porque cuando lo hagáis no os van a quedar ganas de montar en elefante o verlos pintar un cuadro.
Lamentablemente, las opciones para admirar a estos majestuosos animales fuera de este entorno de maltrato no son muchas, y en muchas ocasiones los lobos visten piel de cordero y los “santuarios” que dicen ser respetuosos, no lo son tanto.
Nosotros visitamos el Elephant Retirement Park, que se creó hace dos años y se encarga de cuidar de ejemplares en riesgo especial (ancianos, enfermos y embarazadas). Si bien quizás no sea el lugar ideal (los animales terminan volviendo a sus campos de trabajo y no están en libertad), nos pareció que el trato era adecuado y para nosotros fue una experiencia increíble.
Pasando a un tema menos controvertido, me llamó especialmente la atención que una de las actividades más populares que oferta Chiang Mai ¡son las clases de cocina! ¡Y por supuesto que nos apuntamos!, Lo hicimos en el “Sammy’s organic Thai Cooking School” Y os aseguro que no hay mejor manera de acercarse a la cocina tailandesa desde dentro, conocer sus ingredientes, aprender como comer los diferentes platos y sobretodo experimentar todos esos sabores que hacen que comer en Tailandia sea uno de los mayores reclamos turísticos.
Y aunque no quiero extenderme demasiado, pues podría hablar de los parques naturales y mil cosas más, no puedo dejar de mencionar el masaje tailandés. Con cientos de opciones (incluso hay un centro de integración laboral para presas en sus últimos meses de condena -Lila Thai Massage-) y a un precio muy asequible es difícil resistirse a esta técnica ancestral y juzgar por ti mismo los beneficios de la misma (como soy un poco friki, me reservo mi opinión :-) )
En mi masaje tailandés

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